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«Los hermanos del olimpo»: el centro de rehabilitación acusado de abuso, manipulación y secuestro

El nombre de las víctimas, trabajadores y apoderados fueron modificado u omitidos para este artículo en resguardo de su identidad.

A Silvana todavía le cuesta recordar. Más bien, le duele. Mientras cuenta cómo su hijo fue acosado y hostigado, se disculpa para tragar saliva y evitar llorar. Dice que intentará ser breve entre todo lo que le tocó vivir.

Su relato, parte con el primer golpe que recibió. En sentido figurado. Fue cuando se enteró que su hijo —hoy de 24 años— era adicto a las drogas.

Fue él mismo quien les pidió ayuda para internarse. Y fue su padre quien eligió el Centro Terapéutico Renace de San Antonio. Ingresó el 9 de diciembre de 2024 y, según recuerda su madre, le iba bastante bien. Tenía un terapeuta, una psicóloga que lo apoyaba y una vez al mes asistían todos a terapia familiar. Lo veía avanzar. Avanzó tanto que el 7 de enero de 2026 le dieron el alta. Su único compromiso de ahí en adelante recaía en visitar el centro cada 15 días durante cinco años más.

Silvana detalla que su hijo cumplió hasta mayo. Un fin de semana volvió temprano a casa y le espetó que desde ese momento se desvincularía para siempre de Renace. Cuando le explicó las razones, cayó el segundo golpe. El más doloroso:

—Mi hijo me dijo que Vladimir [el director del centro] se le había declarado. Lo besó y le dijo otras cosas. Otros juegos. Otros toqueteos.

Vladimir Francisco Flores Hernández es el director terapeuta del centro Renace. En conjunto con su hermano Andrés, que también trabaja en el centro, suman tres denuncias en Fiscalía por delitos de abuso sexual. A eso se suma que recientemente se interpuso una querella contra ambos por violación, secuestro, administración desleal y falsificación de documentos públicos. Los padres de ambos hermanos, que legalmente son los dueños del centro, también están acusados de encubridores.

Testimonios a los que accedió la Unidad de Investigación de Bío Bío recrean su modo de operar: uno de los hermanos centraba su atención en un paciente y lo comenzaba a acosar. En algunos casos quedaba en eso. En otros, según documentos juduciales, avanzaba hasta el abuso sexual. Luego utilizaban la manipulación o la vulnerabilidad. “Pocos les creen a personas que son adictas”, cuestiona otra madre que vio cómo abusaban a su hijo.

—Entregué a mi hijo vulnerable y lo volví a recibir más vulnerable —lamenta Silvana.

Vladimir

Después de que el hijo de Silvana rechazara a Vladimir, comenzó el aislamiento. Si antes lo invitaba a todas las actividades o a su gimnasio personal, luego simplemente lo apartó. Lo excluyó de los panoramas del centro, lo separó del grupo, y el trato especial, se redujo a la indiferencia.

Aún así quiso continuar. Su único objetivo era concluir la terapia y salir de las drogas. Se hizo buenas migas con sus compañeros y ese fue su principal motor para seguir. Cuando lo logró y le dieron el alta, resistió cuatro meses más. Luego le contó a su mamá los abusos que había sufrido y decidió dejarlo todo.

Silvana encaró a Vladimir a los días de haberse enterado. Él solo se excusó diciendo que fue su hijo quien lo buscó.

Este último argumento, dicen los afectados, era el que más usaba Vladimir Flores: culpar al paciente. Incluso si una madre se enteraba, les decía que su hijo era el que estaba mintiendo. Ellas a veces se lo creían. Pensaban que era culpa de las drogas.

Javier vivió una situación similar. Cuando llegó a Renace, adicto a la cocaína y a la marihuana, tuvo que pasar dos semanas en un proceso de adaptación. Ese fue el primer nivel de un total de siete. El segundo paso fue “conciencia de la enfermedad”. Alcanzó a estar alrededor de tres meses cuando Vladimir, el director, lo invitó a salir.

Al principio, cuenta Javier, no hubo ninguna insinuación sexual. O al menos él no la notó. Solo una vez cuando estaban viendo una película y Vladimir comenzó a acariciarle los pies. Javier no le dijo nada, sólo se levantó y se fue.

Las salidas más bien tenían que ver con quehaceres del centro. Como tenía licencia de conducir lo designaron conductor para hacer las compras o cualquier otro trámite. Vladimir siempre los acompañaba. Eso les generó un lazo más estrecho. Javier lo veía como un amigo. Un apoyo.

Por eso cuando un día Vladimir lo invitó a ver un partido de fútbol, Javier aceptó. Iban a quedarse en casa de Fabiola Cumilaf, una amiga de Vladimir.

—Al final se hizo tarde y había que acostarse. Acostarse ya fue incómodo porque yo no quería dormir con hombres —recuerda—. Mi intención era dormir en el sillón y Fabiola me dijo que en su casa nadie dormía en el sillón y que podía dormir con Vladi.

Antes de acostarse se tomó una quetiapina (sedante) que tenía recetada por el mismo centro. Cuando despertó, en mitad de la noche, Vladimir lo estaba abusando, cuenta.

Andrés

Andrés, el hermano de Vladimir, les pedía a todos que le dijeran “Andresito”. El testimonio de Fernando, otro paciente que recoge la querella, revela que también “él los acosaba constantemente”.

—De primera nos tiraba la talla por si alguno caía en sus juegos. De primera pensábamos que todo era broma de él, pero con el tiempo nos fuimos dando cuenta que no era así. Yo me urgía cuando él llegaba porque siempre andaba persiguiéndome.

A veces, Vladimir, el otro hermano, los llevaba a jugar a la pelota y cuando llegaban a ducharse, Andrés los miraba mientras se bañaban.

Otra forma que tenía de acosar, expone la denuncia, era escribir “cosas sucias” en su celular y mostrárselo a los pacientes. Le pasó a Fernando un día que ambos venían en el auto:

—Comienza a escribirse en su mismo celular y me lo muestra. Siempre escribiendo cosas sucias. En un momento comienza acariciarme el muslo. Yo estaba súper urgido y cuando veo que ya está llegando a mis partes íntimas le pongo los pares. Ahí comenzó a gritarme porque así es cuando algo no le parece, grita y castiga.

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Yo siempre fui callado. Soy un poco tímido, me cuesta un poco comunicar ciertas situaciones. Yo creo que por eso quizás se aprovechaban. Andrés cuando llegaba a la comunidad siempre me buscaba, me abrazaba por atrás e intentaba siempre besarme el cuello y tirarme el aliento. Me tocaba las manos, escribía cosas en su celular y me las mostraba, incluso muchas veces me mostró pornografía y videos de él teniendo sexo. Yo trataba de no mirar, me incomodaba demasiado esa situación.
– Extracto testimonio querella

El centro

El centro terapéutico Renace opera aproximadamente desde 2017. Su primer giro, y el único según el Servicio de Impuestos Internos, es de junio de 2018. Luego de eso, nada. No existen otros movimientos tributarios. La querella interpuesta en el Juzgado de Garantía de San Antonio estipula que es muy probable que exista “elusión tributaria, declaraciones falsas y blanqueo de dinero”.

Según su sitio web, Renace trabaja cuatro perfiles: alcoholismo, drogadicción, ludopatía y codependencia. Además, aseguran poseer un enfoque humano en la rehabilitación y contar con un equipo multidisciplinario.

—Es un tratamiento residencial con amplias áreas verdes con acceso al mar y cómodas instalaciones— versa en su sitio.

Distintos testimonios, incluido de trabajadores, señalan que el espacio, si bien era grande, estaba en pésimas condiciones de higiene. De hecho, en mayo de este año los denunciaron. La Seremi de Salud de Valparaíso confirmó a este medio que luego de que el equipo de fiscalización los visitara, se les levantó un acta que derivó en un sumario sanitario que actualmente está en curso.

Según su organigrama, la representante legal es Ema Hernández. La madre de ambos hermanos. Gustavo Flores, el padre, era más bien un encargado de mantención. Luego estaba Vladimir y Andrés Flores. El primero es el director y el segundo, un empleado.

Un ex terapeuta de Renace, Fernando, describe que la personalidad de Vladimir era “muy vertiginosa”. Sus cambios siempre estaban enfocados en su humor y su afecto. Un día te daba todo y al otro te desplazaba.

—Vladimir siempre mostraba su lado narcisista extremo. Él se posicionaba como controlador y total amo y señor junto a Andrés Flores, su hermano. Lo más sutil que hacían era denigrar todo el día al resto, tratándolos directamente de basura. Y ellos vivían en el Olimpo.

Las terapias

Un punto en común al que llegan los terapeutas y psicólogos que trabajaron en el centro es que las terapias sí funcionaban, siempre y cuando Vladimir ni Andrés interfirieran. También coinciden en que ambos hermanos no se fijaban en todos los hombres del grupo, siempre seleccionaban a uno en particular. El “elegido”, como lo llamaban. A él lo invitaban a su gimnasio particular que estaba ubicado en el mismo centro, unos metros más arriba. O lo llevaban a ver películas.

A veces, les exigían no tener relaciones sexuales con sus pololas y a cambio les daban permiso para salir a visitar a sus familias.

—Vladimir y Andrés buscaban saber qué información me entregaban los usuarios durante mis sesiones de psicoterapia. Me decían, por ejemplo, que pensaban que algún usuario era gay. Y me decían, “tienes que indagar más en eso. Yo les respondía que no era relevante para la línea terapéutica. Y nada, sus respuestas eran vagas —precisa una ex trabajadora.

La denuncia detalla que en la gran mayoría de los casos los pacientes estaban sobremedicados y con baja autoestima.

—Andrés y Vladimir les forzaban a despertar de madrugada y los sacaban del centro para llevarlos a “lavar el auto” o a un pub de San Antonio (…) También exponen que era frecuente que les forzaban a ducharse con las puertas abiertas mientras los observaban y tomaban imágenes con celulares —se lee en la querella.

Un método de anulación que usaban era maltratarlos verbalmente. Los gritos e insultos eran parte de lo que ellos consideraban “terapia”.

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El paciente en casi todas sus sesiones me comentaba que sentía algo extraño con el comportamiento de Vladimir. Sentía que lo controlaba y que se ponía celoso y que se molestaba con él y dejaba de hablare (…) Un día, muy conmocionado, me señala que el director, mientras dormían, lo habría abrazado por atrás y le habría tocado el cuello, que lo sintió como algo inadecuado. Luego señala que lo confrontó y Vladimir le habría dicho que fue un gesto de cariño nada más. No obstante, el paciente se observaba muy afectado, puesto que le hizo recordar una situación de abuso que vivió en su niñez.
– Extracto denuncia fiscalía. Enero, 2024

Los delitos

Otro de los delitos que se les acusa es la falsificación de contratos de trabajo para obtener subsidios o prestaciones provisionales. Además de falsificar firmas para obtener recetas. Por lo mismo, se le suma administración desleal porque, según acusan, algunos pacientes solicitaban licencia psiquiátrica que era entregada por el mismo centro y luego, el sueldo que recibían lo usaban para pagar la mensualidad de Renace.

La mensualidad oscilaba en los $350 mil. Aparte se pagaban rifas, almuerzos y eventos específicos. También vendían ropa y tenían un local de sushi en el que ponían a trabajar a los pacientes. Los medicamentos y sesiones con la psiquiatra se pagaban adicional.

También se les acusa del delito de estafa. Andrés inventó durante años que tenía cáncer y les pidió dinero a distintos pacientes y apoderados. Varios le depositaron.

Por otro lado, los medicamentos estaban en la habitación de Vladimir. Sin embargo, eran los mismos pacientes quienes tenían control de lo que ingerían, aun cuando tenían problemas de adicción.

Adicional a la querella recientemente interpuesta —que está a la espera de ser acogida a trámite—, existen tres denuncias vigentes en la Fiscalía de Valparaíso. Todas son por delitos de abuso contra ambos hermanos. Pese a esto, solo existe una denuncia formalizada desde el 29 de abril de 2025 que es contra Vladimir.

La Fiscalía informó a Bío Bío Investiga que la defensora privada no ha solicitado el cierre de la causa y que Vladimir quedó con prohibición de acercarse a la víctima y con arraigo nacional.

—En relación con la denuncia ingresada el 31 de mayo del año 2025, la causa se encuentra vigente, desorformalizada y con diligencias a cargo de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales Metropolitana. A la fecha hay diligencias pendientes para tomar declaraciones de testigos que fueron mencionados en un informe policial anterior —explicaron.

Su abogada defensora, Valentina Román, explicó que no harán declaraciones por ser una investigación en curso, pero que “Vladimir ha colaborado con la justicia”.

De momento existen doce querellantes, algunos fueron víctimas directas y otras son representadas por sus apoderados. La querella acusa a los cuatro miembros de la familia, además de Fabiola Cumilaf, la amiga de Vladimir que obligó a Javier a dormir con Vladimir. El último es un terapeuta acusado de cómplice.

Este medio intentó obtener una versión de Vladimir y Andrés, sin embargo, declinaron entregar una respuesta y enviaron el siguiente mensaje:

“He recibido su llamado y agradezco que se haya comunicado. Sin perjuicio de ello, en este momento no emitiré declaraciones ni comentarios sobre los hechos a los que usted hace referencia, ya que me encuentro recopilando y verificando todos los antecedentes junto a mi equipo jurídico.

Asimismo, deseo dejar constancia de que el número telefónico al que usted llamó corresponde a un canal de comunicación interno de nuestra comunidad terapéutica, destinado exclusivamente para pacientes, familiares y personas expresamente autorizadas. Dicho número no se encuentra publicado en nuestro sitio web, redes sociales ni en ningún otro medio oficial de Renace, por lo que no constituye un canal de contacto para la prensa o personas externas.

En consecuencia, quien le facilitó este número debió haber tenido acceso a él en el contexto de su vínculo con la comunidad. Debido a ello, me preocupa la difusión de un canal de comunicación de carácter interno, creado para atender asuntos propios de nuestros pacientes y sus familias, por lo que agradeceré que este medio no vuelva a ser utilizado para fines distintos de aquellos para los que fue dispuesto.

Por otra parte, he tomado conocimiento de que distintas personas y medios de comunicación se han comunicado realizando consultas sobre antecedentes cuya veracidad aún no ha sido corroborada. Precisamente por esa razón me encuentro verificando toda la información antes de emitir cualquier declaración, resguardando el debido proceso y el respeto por todas las personas involucradas.

Cualquier solicitud de información o requerimiento de prensa relacionado con esta materia deberá ser canalizado exclusivamente a través de mi abogada, quien será la encargada de entregar la respuesta que corresponda en la oportunidad que estime pertinente”.

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