El exministro Nicolás Eyzaguirre lamentó en El Primer Café que el Senado haya aprobado la megarreforma del Gobierno de José Antonio Kast, y advirtió –ad portas de su tercer trámite, en la Cámara Baja- que uno de sus problemas más graves «pasó colado» y es virtualmente desconocido incluso por quienes participan usualmente en el debate público.
«La megarreforma no se va a contar entre los altos momentos de la historia de la República, porque es una reforma de enorme trascendencia que fue hecha a matacaballo», dijo el extitular de Hacienda en Cooperativa.
El economista advirtió que, respecto a este asunto, «la comprensión que hay incluso dentro del sistema político, de la gente que está opinando sobre los alcances profundos de esta reforma, es bastante insuficiente», debido a que es una iniciativa «muy compleja, llena de detalles», y no todos lograron discutirse en profundidad.
«La parte más importante que no se discute y no se sabe es que la rebaja de impuestos corporativos con invariabilidad no es solamente para un inversionista que quiere meter una cantidad de plata y saber qué dividendos va a poder repartir, sino que es una invariabilidad para los socios. Ésa es la parte grave», dijo Eyzaguirre.
«Dejamos congelada toda la estructura de impuestos directos»
El también extitular de la Segpres recordó que Chile tiene «un impuesto corporativo algo superior al promedio de la OCDE», y opinó que no hay mayor gravedad en bajarlo: «El problema (mayor) es que esto (el megaproyecto) congeló el impuesto a los socios, pues, a través de la carga global máxima que está en la ley, (…) tú no le puedes cambiar a los socios ni su global complementario, ni puedes apurar la repartición de dividendos, como se hace en todos los países de la OCDE».
Esto significa que «hemos dejado congelada toda la estructura de impuestos directos, que es la parte más importante de un sistema tributario».
«Es una cuestión gravísima, porque toda la evidencia empírica señala que, al final, lo que recoge o no recoge el socio no es lo que mueve la aguja de la inversión. Lo que mueve la aguja es lo que paga la corporación, o sea, lo que se estaba bajando en primera instancia. Pero aquí, de pasadita, se inmovilizaron completamente los impuestos personales, en que Chile recauda 2 por ciento del PIB, contra un 8 por ciento del PIB promedio de la OCDE», detalló.
Todo esto confirma que «ésta es una reforma realmente retardataria, que congela la situación de los más afluentes. Yo lo encuentro gravísimo», enfatizó Eyzaguirre.
«Astucia gigantesca»
El experto observó que, en definitiva, la estrategia «tutti-frutti» del Gobierno «fue de una astucia gigantesca, porque mezcló los temas más diversos y, a río revuelto, ganancia de pescadores».
«Está pasando colado el corazón de esto, que no es el problema de los pañales ni de los remedios (el proyecto que pide el Partido de la Gente), ni cuánto exactamente se va a devolver al Fondo Común Municipal… El corazón de este problema es que se está congelando la carga impositiva total a la renta», enfatizó Eyzaguirre.
«¿Cuántos años venimos discutiendo que en Chile había un sistema tributario distorsionado, que básicamente recaudaba sobre la base del IVA; que era regresivo en tanto que el impuesto a la renta, en sus diversas manifestaciones, era bajo? Esa era nuestra diferencia con los países desarrollados. Y hoy día se está congelando la parte peor, y no estamos diciendo nada… estamos discutiendo de los pañales. Es una cosa insólita», se quejó.
«Yo lo encuentro de una astucia gigantesca, porque el problema no es que tú le des invariabilidad a un proyecto de inversión —que ya hubo en el pasado por algunos años—, el problema es que le estás congelando la carga tributaria al socio, y eso no se sabe, no se dice, porque no se discutió», resumió Nicolás Eyzaguirre en Cooperativa.