Los delitos que involucran a menores de edad aumentaron en un 23% en el primer semestre de este 2026, especialmente las amenazas en contexto escolar, que se duplicaron respecto al año pasado, luego del asesinato de una inspectora en el Colegio Obispo Silva Lazaeta Calama, ocurrido el 27 de marzo.
Según consignó La Tercera, el crimen protagonizado por el estudiante de cuarto medio Hernán Meneses, de 18 años, quien atacó de manera premeditada a María Reyes (59) y a otras personas del recinto educativo, marcó un precedente en las estadísticas delictuales.
El fiscal regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios, citó estudios de criminología y psicología forense para afirmar que dicho atentado se trató del primer caso de Violencia Escolar Dirigida (TSV) registrada en nuestro país, apuntando a una especie de ataque planeado con intenciones claras, un tipo de hecho ampliamente estudiado en países como EE.UU.
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Según estudios realizados por la Fiscalía Nacional, el alza de delitos que involucró a menores durante los primeros seis meses de este año pudo tener un efecto de imitación del caso ocurrido en Calama.
Peak de delitos entre marzo, abril y mayo
De acuerdo a cifras que compartió el diario, en el primer semestre del año pasado ocurrieron 17.787 delitos vinculados a la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente (RPA), siendo las regiones Metropolitana (4.498), Valparaíso (2.052), Biobío (1.872) y La Araucanía (1.666) las que lideran el conteo.
Asimismo, un registro relativo a casos del primer semestre de ese período anotó 16.098 delitos, siendo las mismas regiones las que lideraron el conteo.
Este año, el número total de delitos que involucraron a menores de edad en el primer semestre aumentó a 21.960, siendo 20.311 de ellos vinculados a casos RPA. El alza de 4.173 casos respecto a 2025 representa un aumento del 23,46%.
Alejandra Mera, directora de la Unidad Especializada en Responsabilidad Penal Adolescente y Delitos Violentos del Ministerio Público, explicó que «si analizamos específicamente por familias de delitos, una parte importante de esa alza corresponde a delitos de amenazas y también de lesiones en colegios en los meses de marzo, abril y mayo, teniendo un peak importante. Luego tiende a descender a números normales».
«Claramente esa situación obedece a todas las amenazas que surgieron a propósito del homicidio en Calama en un recinto escolar. Hubo un efecto de imitación de parte de los escolares», enfatizó la funcionaria.
«Imitar acciones o actitudes puede ir ligado»
La psicóloga María José Lizama, académica de la Universidad Central, detalló al rotativo que uno de los motivos de esta alza de delitos en contexto escolar es el efecto imitación, puesto que «los adolescentes se encuentran en pleno proceso de búsqueda de identidad, validación y reconocimiento, por lo cual imitar acciones o actitudes de otras personas puede ir ligado a esta necesidad».
«Es un hecho común cuando se dan otras circunstancias como las que tienen que ver con el homicidio de Calama, porque presenta elementos de espectacularidad y de mucha cobertura pública. Además de conductas que están muy al alcance de los adolescentes, como escribir en un espejo o en redes sociales», puntualizó la experta.