Luego de que la senadora Camila Flores (Renovación Nacional) lo acusara públicamente de estar coludido para difundir fotografías íntimas suyas en redes sociales, su exmarido, Percy Marín, descartó este martes haber promovido la viralización de dicho material y negó cualquier participación en las denuncias anónimas por fraude al fisco que hoy complican judicialmente a la parlamentaria, precisando que cuando estas se presentaron, ambos mantenían una «relación matrimonial normal».
«No he ejercido jamás actos de violencia en contra de ella. Tampoco he participado o promovido, ni coordinado la filtración ni divulgación de imágenes privadas, todo lo cual actualmente es objeto de una investigación. Quiero ser absolutamente claro en esto: rechazo profunda y francamente lo ocurrido y me preocupa cualquier vulneración de la intimidad y privacidad de las personas», enfatizó el exconsejero regional RN en un video que definió como su «primera y última declaración pública» tras la controversia.
Sin embargo, aclaró que los videos de los hechos efectivamente existen, pero que «fueron captados de manera lícita a través de una plataforma a la cual ambos teníamos acceso como también las cuidadoras de nuestra hija», y que «estos videos se encuentran en custodia del equipo jurídico y desde ayer en manos de la PDI».
Además, advirtió que «existe el riesgo de que la divulgación pública de estos antecedentes puedan tener la intención de afectar o desestimar las pruebas que sustentan la demanda de divorcio culposo».
«Faltar a la verdad»
En su defensa, Marín calificó de «particularmente injusto» que se intente instalar una narrativa pública donde se le dibuje como un hombre «violento, despechado y obsesionado», asegurando que fue sacado de su hogar mediante una denuncia que posteriormente quedó sin efecto, lo que lo alejó de su hija por más de 100 días.
De igual manera, desmintió que el matrimonio terminara porque la legisladora quisiera rehacer su vida, afirmando que el quiebre se debió a una grave vulneración al deber de fidelidad.
Finalmente, el otrora core lanzó una dura acusación respecto a cómo se habría integrado la nueva pareja de la senadora a sus labores profesionales: «La realidad es que mientras intentaba comprender lo ocurrido y enfrentar uno de los momentos más difíciles de mi vida, el tercero involucrado, con el cual (Flores) me fue infiel, fue incorporado a los dos días de mi forzosa salida del hogar común, incorporándolo al equipo parlamentario desempeñando funciones de exclusiva confianza y pagado con dineros del Congreso«.
Marín concluyó señalando que si bien toda persona tiene derecho a buscar su felicidad, «a lo que nadie tiene derecho es a faltar a la verdad para transformarse en víctima y convertir a quien sufrió las consecuencias de esos hechos en victimario», cerrando la puerta a nuevas apariciones mediales para resguardar el bienestar de la hija en común de la expareja.