El Gobierno de José Antonio Kast removió del Ministerio de Relaciones Exteriores a la diplomática de carrera Manahi Pakarati, recordada por haberse desempeñado como directora de Protocolo al inicio de la Administración de Gabriel Boric y por la posterior controversia que generaron sus polémicos dichos sobre Rapa Nui mientras ejercía como embajadora de Chile en Nueva Zelanda.
Según consignó Ex-Ante, la desvinculación total de la profesional del Servicio Exterior se concretó a solo cuatro meses de haber asumido como asesora en la División de las Culturas (Dirac) de la Cancillería, en Santiago.
Dicha destinación interna se había implementado en febrero tras el fin de su misión al frente de la Embajada de Chile en Nueva Zelanda, cargo del cual el Presidente Boric la removió en enero por la controversia que generaron sus llamados a la «libre determinación para Rapa Nui».
El tono de los posteos en redes sociales de la diplomática —de origen rapanui— generaron una crítica transversal, la cual se agravó al difundirse una entrevista concedida en septiembre a una radio neozelandesa, en la que dijo estar trabajando en una nueva regulación para obtener un estatus distinto en la isla.
«Ahora tenemos que trabajar en cómo lograr nuestro autogobierno, porque necesitamos autogobierno en mi isla. Aún no hemos llegado a ese punto, pero estamos trabajando en ello», había afirmado en la conversación radial.
Adica respalda trayectoria y pide regular evaluaciones
Tras conocerse su salida, el directorio de la Asociación de Diplomáticas y Diplomáticos de Carrera (Adica) emitió un comunicado en el que relevó «el valor profesional y humano de la Embajadora Manahi Pakarati, que ha sido reconocido a nivel ministerial, por sus contrapartes en el exterior y por los equipos de trabajo donde se ha desempeñado durante su carrera de más de veinte años».
Si bien el gremio explicitó que «comprende que la permanencia en dicha alta responsabilidad es facultad constitucional del Presidente de la República, en razón de ser un cargo de confianza directa del Primer Mandatario«, aprovechó la instancia para plantear una crítica al sistema de desvinculaciones.
Al respecto, instaron al Ejecutivo a aplicar criterios simétricos e institucionales en el futuro: «Respecto de futuras evaluaciones y/o decisiones vinculadas a la continuidad de embajadores, estimamos que se deben realizar bajo parámetros éticos, profesionales y de desempeño, igualitarios tanto para personas provenientes de la carrera diplomática como aquellas que no pertenecen al Servicio Exterior«, sostuvo Adica.
Finalmente, la mesa directiva recalcó su convicción de que todas las jefaturas de misión en el extranjero deben someterse a revisiones periódicas, alertando que se requiere de una «norma expresa» debido a que este tipo de regulación es inexistente en la actualidad.