En los primeros días de marzo, Paulina Astroza, la académica de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción, sufrió un grave atropello en la intersección de las calles Rengo con Chacabuco, en pleno centro de Concepción.
Desde ese momento, la abogada egresada de la misma casa de estudios ha evolucionado favorablemente, considerando la magnitud de sus lesiones.“Vamos avanzando, no estoy 100% recuperada, ya que aún me quedan dolores del atropello, en realidad, la parte más complicada fue el tórax”, sostiene Astroza, en conversación con BioBioChile.
En ese sentido, la Doctora en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Católica de Lovaina, afirma que “de las 12 costillas del lado derecho, yo tengo quebrada de la 1 a la 10”.
Paulina Astroza habla de su recuperación tras atropello y niega responsabilidad de conductor
Domingo 22 Marzo, 2026 | 23:11
De hecho, hoy se encuentra avanzando en su recuperación, “las costillas sanan solas y efectivamente así ha sido”, afirma. “Lo que yo no sabía era que en esos tres meses, todo era con dolor”, revela la académica UdeC. “A mí me operaron el hombro, donde también tuve un problema, porque mi brazo derecho estuvo inmovilizado por mucho tiempo, entonces ahora estoy con tratamiento con el kinesiólogo, para tener movilidad”, complementa. “También hicimos toda una terapia, para tener más fuerza en mis piernas, porque había perdido mucha masa muscular”.
Todavía más, la especialista en Derecho Internacional y RRII, recalca que se siente “muchísimo mejor”, porque ha sido una recuperación “muy rápida”, pese a la gravedad del accidente, que no duda en definir como una suma de infortunios. “Fueron varios hechos fortuitos que se juntaron; yo me caí y quedé botada en medio de la calle y justo venía un auto saliendo de un estacionamiento, doblando hacia la izquierda, donde yo estaba, y no me vio y pasó por encima de mí —a la altura del tórax— y por eso es la gravedad de lo que tuve”, describe la abogada.
“O sea, va más rápido o el auto pasa 5 centímetros hacia otro lado, yo no estoy contando la historia”, puntualiza. “En un segundo, me cambió la vida”, expresa Astroza a la presente redacción.
Una nueva oportunidad
Sin dudas, una situación que valora mucho la abogada son las muestras de cariño que ha recibido, ya que después del accidente ha recibido varios mensajes positivos. “Yo nunca me esperé algo así; hasta el día de hoy, me encuentro con gente que no conozco y que me dice que estuvo rezando por mí”, detalla Paulina a BBCL.
También la docente recuerda que el amor ha cruzado fronteras, por causa de los numerosos colegas y amistades que ha forjado con los años. “Me empezaron a llegar mensajes de otras partes, yo conozco a mucha gente, he formado redes de trabajo, de colegas en Europa, entonces mi pobre marido se pasó los primeros días contestando mensajes”, comenta.
De igual forma, Astroza expresa que nada en su vida será como antes, pues admite que la pasión que siente por su trabajo, a veces le hacía descuidar los detalles cotidianos. “Yo andaba superacelerada, lo que es verdad, siempre ha sido así, hago 1.000 cosas a la vez”, argumenta.

“Hay un grado de que soy trabajólica, porque me apasiona mi trabajo. Además, que ni siquiera uno podría decir que es para ganar más dinero. Es sencillamente por el gusto, el placer de hacer muchas cosas que me gustan y de que mucha gente pueda tener beneficios de lo que hago, ya sean estudiantes, colegas o la gente común y corriente que le interesan los temas internacionales y que sepan que pueden tener una explicación más fácil de lo que muchas veces no es tan fácil de entender. Al final, me hacía estar siempre arriba de la pelota”, reflexiona Astroza. “Muchas cosas ni siquiera me lo exigían, era una autoexigencia”, plantea.
“Llegó el momento de tomarme las cosas con más calma. Tal vez no hacer tanto y dosificar, que los sábados y domingos sean realmente de descanso, porque a veces yo trabajaba hasta en mis vacaciones”, reconoce Paulina. “Yo suelo ocupar ese tiempo para viajar y trabajar”, menciona a BiobioChile.
[“Me tocó] darme cuenta de que las vacaciones son vacaciones, el ocio es necesario, que es necesario parar, que uno no puede estar todo el tiempo arriba de la pelota, tal vez fue una manera superbrutal que me mandaron este aviso de tomarme las cosas con más calma”, asegura Astroza.
“Por ejemplo, yo soy fanática de las series y últimamente hasta eso había dejado; nos olvidamos del autocuidado y de nosotros”, distingue la académica UdeC. “Ahora me lo tomo con más calma, porque no puedo abarcar todo, espero llegar, ojalá, a más años de vida, porque si no, a este ritmo no se llega”, confiesa la abogada.
“Me gusta enseñar”
La semana pasada, Astroza fue condecorada por la Universidad de Concepción, un gesto que valora enormemente, pues afirma sin eufemismos que es lo que más le gusta hacer. “Para mí, hacer clases en la UdeC es mi pasión”.
“Me gusta enseñar y que también los alumnos piensen, analicen y critiquen cuando haya que hacerlo”.
En su modo apasionado de vivir la docencia, Paulina Astroza expresa que desea que sus alumnos elaboren su propia opinión de los acontecimientos internacionales. Al respecto, en la Universidad de Concepción, la docente afirma que siempre ha buscado realizar clases interesantes para sus alumnos, en especial, del curso que imparte que es Derecho Internacional Público. “Si me limitara solo a la materia, sería solo sobre la Convención de Viena (1969) que regula los tratados y que no se ha modificado. Entonces, todo el año yo pasaría la misma materia”, explica. No obstante, la abogada destaca que se esmera en mantenerse vigente y llevar temas actuales para no caer en la rutina.

También, Astroza reconoce que una de las cosas más lindas que ha hecho es ir a colegios y participar en el Festival Ciencia sin Ficción, la iniciativa que busca acercar el conocimiento a más de 25 mil estudiantes de las regiones de Biobío, Ñuble y Los Lagos. “Busco transmitirles la pasión por los temas internacionales”, expresa la académica penquista.
Así las cosas, después de haber guardado reposo por estos tres meses, Paulina afirma que se siente en una etapa reflexiva de su vida, donde cree que es buen momento ir retomando antiguos pasatiempos, como tomar fotos a los árboles que se encuentran camino a la universidad. “Me gusta darme un tiempo y cerrar los ojos y pensar lo que sea, lo que se me venga a la cabeza y que no sea trabajo. Si bien yo meditaba antes del accidente, ahora estoy meditando más. Eso me ha ayudado mucho, me ha ayudado a controlar el estrés. Me ha ayudado a controlar también el genio”, comenta emocionada.
A raíz de la alta exigencia laboral, Paulina Astroza declara que la mejor manera de cuidarse, es “dosificar” y priorizarse uno mismo. “Yo de ahora en adelante, no voy a decir que sí a todo, porque a uno le llegan muchas invitaciones”, recalca a BBCL.
“A veces yo me encontraba sentada en la computadora desde la mañana hasta la tarde y no me paraba, pero ni para ir al baño. Y bueno, eso nunca más. Hay que hacer pausa y también gozar el ocio”, destaca. “Yo soy feliz, pero era una felicidad con un alto nivel de estrés”, asegura Astroza. “Yo creo que la felicidad plena va unida a ese tiempo para uno”, reflexiona.
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